Irlanda, Waterford, siglo XVll
- keitlin! Keitilin!
Éntrate ya, deja de comportarte como la servidumbre
- recuerdo aquel día, miguel y yo jugábamos a buscar tesoros. Cada mañana, sin saber lo que hacíamos nuestras manos se rozaban dulcemente...cavábamos durante horas esperando encontrar algún tesoro. En ese instante escuché la voz de mi padre, llego demasiado furioso y me agarro fuertemente del brazo, quitando las manos de miguel de las mías, desafortunadamente mi padre me prohibía esa clase de juegos.
Ese 1 de enero de 1978, mi papa me prohibió la compañía de miguel, pero aún así nunca nos dejamos de ver, él cada noche trepaba los grandes árboles del castillo y bajo la luz de las estrellas, soltábamos carcajadas, había pasión sobre nuestros rostros iluminados por la luna. Esperaba con ansias la llegada de la noche, y aunque teníamos 10 años sentíamos un amor demasiado grande, tan grande que nos vimos a escondidas cada noche durante 8 años, teniendo como único testigo el amor.
En 1986, ambos cumplíamos 18 años, pero él como hijo del capitán de las fuerzas armadas debía irse por 10 años a defender a su país, y yo debía quedarme aquí. Ese12 de diciembre miguel y yo bajo un árbol viejo dejamos grabados nuestros nombres, nos declaramos amor eterno, y como alguna vez lo hicimos de pequeños, cavamos y cavamos, pero no queríamos encontrar un tesoro, allí enterramos nuestro propio tesoro: nuestro amor sellado en un cofre. Finalmente anocheció, y no quería dejarlo ir, miraba tiernamente sus ojos azules, su cabello rubio y tocaba firmemente su pecho, nos dejamos llevar por la pasión y allí debajo de aquel viejo árbol él me hizo suya y sus manos rozaban mi piel, cada vez me abrasaba con mas fuerza y fue el mejor momento que tuve en toda mi vida, además seria el momento mas importante de mi vida...la noche pasaba tan rápido como el viento, esa mañana me tuve que despedir de él, con una gran promesa: siempre seguir luchando, y así seria, vi su rostro irse lentamente y al cerrar los ojos, desapareció.
Cada día durante 5 años le escribía una carta recordándole que aún lo amaba, fueron años de soledad, tristeza y muchas lágrimas, pero llegó alguien a mi vida; su nombre era Dean, un joven que me hizo compañía y que yo le brinde la mía sin saber lo que vendría. Él y yo compartíamos muchas cosas, me cuidó cuando miguel no estaba para hacerlo, pero a su vez era muy raro, tenia una energía muy pesada, podía sentirla, y una tarde comencé a hablarle sobre miguel, pero lo único que hizo fue darme vueltas en la cabeza y a mi corazón diciendo que me olvide de el, y aunque no quería aceptarlo parecía que eso estaba pasando y muy dentro de mi pensaba: "han pasado 5 años y no me devuelve ninguna de las cartas", no quería seguir pensando en eso pero lo hacia, y cada vez era peor no tenerlo a mi lado. Cada maldito día que pasaba me sentía mas vulnerable y débil, pero al parecer eso a Dean le alegraba él se veía mejor, hasta sonreía, no era el mismo muchacho demacrado que conocí al igual no me importaba.
Paso un año nuevamente y llegue a tal punto que decidí ir hasta el campamento en donde el se encontraba y esa misma mañana me fui directamente a Dublín con la compañía de Dean.
Paso una semana mientras llegaba al campamento, y fue eterna pero luego de tan largo viaje por fin llegamos. Estaba muy ansiosa por verlo pero Dean, se volvió muy pálido, y se empezó a comportar de una manera muy extraña, igual me pareció raro, pero que más daba. Nos bajamos del carruaje y de repente vi a Cristian, su mejor amigo, y le pregunté:
- busco a miguel, ¿donde esta?
- Búscalo en el ultimo árbol del campamento, allí lo encontraras.
- Salí corriendo, y finalmente vi su carpa, al llegar no lo encontré allí y cuando salí, hay se encontraba, corrí y lo abrase pero en ese momento una mujer dijo:
- Miguel! Amor!
- No quise mirar pero simplemente mire a miguel y me dijo
- Han pasado muchas cosas, debemos hablar.
- Me llevo a un lago y me dijo que aún me amaba y esa mujer llamada Ángela, solo fue compañía para él, así como lo fue Dean para mí.
El capitán nos acomodo a Dean y a mi, esa noche no pude estar con miguel, debía descansar del largo viaje. Al día siguiente, me sentía muy enferma y cansada pero al igual Salí de mi carpa y vi a Ángela y a Dean hablar muy comedidamente y me pareció muy extraño saber que aunque se acababan de conocer hablaban como si fueran amigos de años, fui a buscar a miguel y las cosas no estaban muy bien, estábamos hablando en el lago y hay llegaron Ángela y Dean y nos separaron, Dean me llevo a un árbol lejos del lago y me dijo:
- Te amo! Keitlin, así ames a miguel tu vas a ser solo mía no me importa lo que tenga que hacer.
- En el momento me asuste demasiado al ver la forma en la que lo dijo, así que me quede callada y fui a buscar a miguel. Aun no lo podía creer, y cuando lo encontré, él me dijo que Ángela dijo exactamente lo mismo, así que sabíamos que íbamos a enfrentar una gran prueba y teníamos que superarla. Con el paso de los días los problemas empezaron a aparecer, de una u otra forma no nos soportábamos y empezábamos a pelear sin razón alguna, pero era una sensación extraña no podíamos evitarlo, pero Ángela y Dean estaban demasiado felices al ver nuestra situación. Miguel y yo empezamos a separarnos, ellos aprovechaban cada oportunidad para no vernos juntos, pero nuestro amor a pesar de todo seguía firme.
Pasaban meses y aun seguíamos luchando por nuestro amor, pero yo enferme fuertemente, vomitaba sangre descontroladamente y eso atormentaba a miguel cada día, el me cuido y quería verme nuevamente como la mujer feliz que el alguna vez conoció pero, no podía mas, estaba a punto de rendirme, todo estaba mal, mi relación con miguel, mi vida, todo absolutamente todo.
A miguel le canso mi actitud, pero seguíamos luchando así que estábamos dispuestos a dejarlo todo e irnos lejos. Esa noche me acosté a dormir y en la mañana empaque mis cosas y fui a buscar a miguel y cuando entre a su cabaña, el estaba atado en su cama y Ángela al lado de el, yo asustada intente salir pero Dean me atrapo y solo recuerdo haber dormido y despertado al rato amarrada igual que miguel, Dean y Ángela oscurecieron el lugar y era muy extraño, había un libro de brujería, me asuste mucho y cuando miguel abrió sus ojos empezaron a recitar un hechizo sobre él, quise cerrar los ojos creyendo que era un sueño y cuando los abrí nuevamente, miguel estaba pálido y frío como si hubiera muerto, empecé a llorar demasiado fuerte y mis lagrimas caían sobre su frío cuerpo, miguel con sus ultimas fuerzas simplemente me dijo:
- Te amo, vendré por ti en esta vida o en la otra, no te rindas
- Y murió entre mis brazos, envuelto entre mis lágrimas, Ángela y Dean salieron y yo me quede cuidando a mi gran amor, y tal como se lo prometí a miguel seguí con mi vida, una vida llena de soledad, tristeza, lágrimas y sobretodo mucho dolor.
Y aquí estoy deseando morir para estar nuevamente entre sus brazos.